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La crítica más honesta

“Se nota que lo hace con muchas ganas porque es triste para él y yo lo entiendo”. Así acaba la valoración que Heiko, un niño increíble, me ha dado después de mi concierto en Sopela.

Al acabar y estar charlando con algunos de los asistentes del público en la salida, se me acerca una familia y me dice que su hijo tiene algo para mí. El niño, con una libreta en la mano, me pide por favor que le firme en una de sus hojas, pero sólo quiere la firma. En otra de esas hojas me pide que le ponga una frase. Le dedico con mucho cariño algo que en realidad debería dedicarme él. Me entrega mi copia para que la lea, pero me pide (aunque no explícitamente) que lo lea cuando él no esté delante.

Por fin llego a casa después del post-concierto habitual y, nada más llegar abro mi guitarra y cojo de entre las partituras los dos folios que me ha dado. Comienzo a leer  y me encuentro con la primera frase que dice: “Toca bastante bien y con ganas y amor”. Unas palabras así siempre te empujan hacia delante, pero esta vez me disparan lejos, muy lejos y a la vez dentro, muy dentro. Cuando un niño de 9 años decide escribir su personal crítica de tu concierto, ya de por sí es excepcional. Pero leo con asombro e incredulidad reflexiones así: “Me pregunto por qué cierra los ojos y qué estará viendo”. Qué sensibilidad extrema, que porvenir inimaginable tienes Heiko, porque con tus 9 años puedes ver cosas que muchos no verán en toda una vida. Porque has sido capaz de enseñarme humildad, empatía, porque me has arropado y animado, porque me has comprendido, y a la vez has sido tan incomprendido como yo. Porque hay un mundo riquísimo que no todos tenemos y en el que muchas veces estás solo, porque sólo tienes 9 años y toda una vida por delante. Porque la madurez que posees es inmensa y tu curiosidad y tu sensibilidad te hacen grande. Porque la vida hay que vivirla y tú lo haces de una manera tan especial y desde tan pequeño. Juega, habla, lee, escucha, disfruta y nunca, nunca, nunca desconectes de todo eso que tienes dentro y ¡Cuidado! Nunca, nunca jamás te dejes desconectar con lo de fuera, porque si eres capaz de enlazar de algún modo el mundo que te rodea y todo aquello que tienes dentro, llegarás lejos. Pero tranquilo Heiko, lo importante no es llegar lejos, lo importante es que contigo, tal y como eres ahora, el mundo es un lugar mejor. Porque si algunos adultos fueran un poco como tú, todo esto tendría más sentido. Porque eres una esperanza. Es más, eres el reflejo de que todo puede ser mejor. Gracias por tus palabras, gracias por entregármelas y gracias por grabar un precioso recuerdo en esta cabeza que tengo sobre los hombros, que como bien dices, tanto acerco a mis dedos.

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